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Dos árboles en el huerto
Necesariamente
nos remonta al comienzo, allí al principio, en el cual Dios hizo los
cielos y la tierra. Las Escrituras nos señalan que Dios formó al
hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida, y
fue el hombre un ser viviente. ( 1Cor. 15:45, “alma viviente”).
Luego, Dios plantó un huerto donde hizo nacer todo árbol delicioso a
la vista y bueno para comer. El árbol de la vida, que estaba en
medio del huerto y también el árbol de la ciencia del bien y del
mal. Más tarde, Dios introduce a la primera pareja en el huerto para
que lo labraran y lo cuidaran (Gn.2:15). Así, de este trabajo, Adán
y Eva recibirían su sustento alimenticio para ellos y los suyos (Gn.
1:29). Pero Dios pone una restricción en la comida. Adán y Eva
podían comer de todo árbol del huerto, pero del árbol del
conocimiento del bien y del mal no debían comer, pues la sentencia
dice: “El día que de él coman, ciertamente morirán” (Gn. 2: 16-17)
¿Para qué Dios
puso un árbol del cual no se podía comer? Noten que este árbol
también estaba en medio del huerto (Gn.3:3). A simple vista, parece
que Dios ocultaba algo que le estaba velado al hombre. ¿Para qué un
árbol de la vida, si Adán ya tenía vida (el soplo de Dios)?
La respuesta es
que Dios tenía reservado en medio del huerto otro Árbol que contenía
una clase de vida inmensamente superior a la que Adán ya poseía. Era
otra vida, otra calidad de vida. Otra clase de vida a la cual el
hombre podía (debía) acceder: El Árbol de la Vida, que representa a
Cristo. Y lo que Adán debía hacer era comer de este árbol, pues el
hombre fue creado para heredar la vida eterna. Dios tenía
determinado para el hombre que echara mano a la vida eterna. Por eso
Pablo apela a su ‘hijo’ Timoteo, a extender su mano y comer de la
Vida Eterna. Timoteo, que sabía bien las Escrituras desde pequeño
(2Tim.3:15) sabía muy bien lo que Pablo le estaba hablando. Frente a
sí se le presentaban dos árboles: uno traería vida; el otro,
conocimiento y muerte.
¿Por qué el
hombre comenzó a morir cuando comió del árbol del conocimiento del
bien y del mal? (Gn.3:22,2:15). Porque recibir conocimiento de lo
bueno y de lo malo sin la vida de Dios, sin haber comido del árbol
de la vida, es una tragedia. Ya que no se puede hacer el bien sin
tener la capacidad de hacerlo y no se puede evitar hacer el mal que
no se quiere. (Rom.7). La vida humana no puede contener el
conocimiento del bien y del mal. La vida humana no es apta para
cumplir con lo bueno y lo malo, entonces por eso muere. El árbol de
la ciencia del bien y del mal reveló lo que es bueno y malo según
Dios, entonces desde ahí los esfuerzos del hombre intentan acomodar
lo que es bueno y malo a su manera, para cumplirlo.
Es tan fuerte
esto que ni el mismo Jesús habría podido vivir la vida “cristiana”
si no es a través de la vida que le daba el Padre. Jesús, verdadero
hombre, vivió por la vida divina.
Definitivamente,
la vida cristiana no es cuestión de empeño, la vida humana no puede
cumplir con las expectativas divinas. Es sólo a través de la vida
divina, la vida eterna.
Pr. Marcelo Diaz |