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Quisiera poder hablar de Aquel que rige
nuestras vidas.
De Aquel que guía nuestros pasos, para que juntos, viendo la palabra en
los aconteceres de lo que estamos viviendo o hayamos vivido, podamos
continuar aun la carrera que nos queda por delante.
Hoy quizá Ud. como yo, podamos decir ¡no quiero dejar la carrera! ¡deseo
alcanzar el propósito por el cual El Santo Dios de toda la tierra me ha
llamado!.
Es probable que el tiempo que Ud. ha vívido y que yo estoy viviendo, no
sean ni parezcan los mejores.
Es probable que nuestros pensamientos sean las palabras de los
discípulos en el Camino de Emaus, que el evangelista Lucas nos menciona
en el capitulo 24.21. “Pero nosotros esperábamos que El era el que iba
redimir a Israel, ¡pero nosotros esperábamos...! y ahora además de todo
esto, esto que estábamos esperando, esto que tanto esperé y que a lo
mejor sería en este tiempo, además que esto, lo que yo esperaba y no
sucedió así... hoy ya es el tercer día y... no pasó nada”.
Sabes, muchos de los hechos que citaron sus discípulos y aún apóstoles
eran verídicos, reales, habían ocurrido, pero las conclusiones que
sacaron de estos hechos verídicos, reales, fueron erróneas.
Ellos estaban abatidos y cualquier cosa que tenga carácter de
abatimiento esta mal, espiritualmente esta mal (te lo digo porque
conozco muy bien ese camino).
El abatimiento viene de una de estas dos causas: he satisfecho un deseo
mío, que espere que así terminara o sucediera, y pese alcanzarlo me doy
cuenta que era solo lo que yo quería... o bien, estoy abatido porque no
lo he alcanzado.
Al desear mi satisfacción de lo que yo entiendo esta bien, de lo cual
pienso: ¡”así debe ser”!. De lo que todo mi ser me dice: ¡”debo tenerlo
esta es la solución”!.
Este deseo me hace demandar una contestación de Dios, en vez de buscar a
Dios que es El que da la contestación.
Me digo: ¡Señor porque no actúas! ¡porque no lo haces... hoy al presente
es ya el tercer día...hechos deberían haber pasado, sucedido. Algo
tendría que haber cambiado! Ya es el tercer dìaaaa.
Pero no hay respuesta.
Y como El no lo ha hecho, estoy abatido. Y de esta forma, directa o
indirectamente culpo a Dios...¡sí...culpo a Dios!, o bien, le hecho la
culpa a otro u otros de mi abatimiento.
Cuando yo insisto y el punto de mi insistencia, es que Dios si o si
conteste la oración, allí es donde erramos.
La oración debe ser que yo acudo y hecho mano de Dios, me aferro de
Dios... no de la contestación.
Me dirás aun el Señor acudió al huerto y dijo: “Mi alma esta muy triste
hasta la muerte, ¡pasa esta copa de mí!.
Pero la tristeza y la angustia que lo invadieron, que fueron reales, que
lo llenó de dolor, no impidieron que dijera:
“Abba. Padre, si no puede pasar esta copa sin que yo la beba. Si no
puede pasar esta copa sin que la deje de beber, si no puede, si no puede
Si no puede para que tu cumplas en mí tus propósitos eternos, Padre si
no puede... hágase tu voluntad”.
Y sabes, conociendo Jesús a lo que había venido, aun oró por segunda
vez.
¿”Padre será posible que pase de mi esta copa”?.
Si... aún dos veces rogó al Padre..!!
Yo creo que cuando Jesús oraba.. oraba con entendimiento, conociendo la
naturaleza del Padre, tenía discernimiento de lo que había en su
corazón. Sabía de dobles intenciones. Sabía lo que podría ser la codicia
interior que quiere cambiar lo que ya Dios dispuso. ¡Como no saberlo! El
era el mismísimo corazón de Dios latiendo en la tierra. Por lo tanto al
pedir el paso de la copa, no lo hizo por las dudas. No hubo caprichos.
Habrá pensado: (Pido disculpas por el atrevimiento de decirlo)”¡ Mi
Padre a último momento tendrá un plan B, siiii aparecerá el segundo
plan...soy su Hijo amado... El se complace en mi.... estoy en su
perfecta voluntad... son tantos años que le sigo ! ”.
A la pregunta del gran Hijo de Dios y del Hijo del Hombre, si también
del Hijo del Hombre....
“¿Padre será posible...?”... ante su pregunta....
Esta vez no hubo respuesta....
¡ Los cielos guardaron silencio...!! ¿Te ha tocado alguna vez cuando
nada responde?
¡Los mismos cielos que hablaron el día de su nacimiento...! porque ese
también fue un gran día.
¡Los mismos cielos que hablaron cuando fue bautizado...! porque también
ese fue un gran día.
¡Los mismo cielos que hablaron cuando resplandeció en la transfiguración
del monte...! porque también ese también fue un gran día.
Pero en este día la voz no habló. Justo en este día hubo silencio.
Quizás los discípulos esperaban el trueno que hablase. La voz
respondiendo al gran Hijo de Dios. Quizá recordaban las palabras
mencionadas por Jesús... “Padre yo sé que siempre tu me oyes....”
Jesús contestó su propia pregunta, ya que el conocía y sabía la
respuesta. El sabía el propósito eterno para con su vida.
El sabía que en este caso no había plan “B”
“Ya lo sé Padre... el único plan que tienes es que tu voluntad sea hecha
y no la mía”.
Si nunca has tenido una crisis de muerte. Si nunca has pasado por el
sepelio de enterrar lo que tu eres, no podrás entrar en la vivencia de
la separación de tu vida a tus gustos.. si no has pasado por esto... la
santificación en tu vida y en la mía:
solo es una visión no alcanzada.
Los discípulos de Emaus decían: “Pero nosotros esperábamos...y como es
que no pasa nada.... ya es el tercer día”.
Lo que ellos no sabían es que estaban en el día. El gran día. El día de
los días.
Este era su día.
Se ha anunciado de muchas maneras el nuevo día.
He anunciado este día personalmente desde el 20 de diciembre del 2001.
Pero este día trae consigo, amén de las cosas nuevas que ojo no vio ni
oído oyó, la cercanía de Dios a los suyos como nunca se ha visto en esta
tierra. Y esto... oye bien, moverá y conmoverá a los suyos.
El hará en nosotros su obra. Su extraña obra, para lo que nosotros
podamos entender..
Por lo cual hay un propósito de preparación para esta hora en tu vida, y
también para la mía.
No son las circunstancias de ayer, no son las circunstancias de hoy, es
Dios obrando con propósitos eternos.
Mire los acontecimientos que nos rodean, ellos están hablando por si
solos...
Mire lo que acontece en Asia... Mire lo que acontece en oriente medio...
Mire lo que acontece en Europa... Mire lo aconteció hace unas horas
nomás en la Argentina...Hay un propósito y este es, fue y será
separarnos para El.
No dejes que la enfermedad del abatimiento, por no cumplirse los deseos
imaginados, malogre aquello que queda por recorrer en el camino que aun
nos resta.
Por favor no traigas a memoria las cosas pasadas. ¡Por favor no las
traigas, por favor no las traigas..!
Es el día de hoy que sigo encontrando personas, bellísimas personas, que
me siguen diciendo. “Sabes hermano hace treinta años Dios trajo profecía
sobre mi que haría esto y aquello conmigo... y también me lo hizo saber
hace también 20 años, y luego vino alguien hace 5 años y esta persona no
me conocía y también lo repitió, y hasta hace unos días solamente vino
otro y me volvió a decir lo mismo. Y entonces recordé las palabras de
hace 30 años repetidas vez tras vez, y me dije se Dios tiene algo
conmigo ¿no?, y hasta me emociono cuando lo digo”.
Cuantas veces oh alma... tendrá que soportar El Señor con paciencia que
obres de acuerdo a Aquello que El ha dicho. Hasta cuando esperarás.!!
Porque te abates alma mía dentro de mi!!! Y sigues dudando del propósito
que El tiene para ti. Porqué sigues peleando con Dios .,..!!
Pero ten en cuenta esto será a Su manera o no será!!!!!!
Por favor no estés abatida. El te apartó. Te santificó y por favor oye
bien estas palabras:.
¡”El Señor que va delante de ti, oíste alma ¡delante! preparando el
camino. El peleará por vosotros, así como lo hizo delante de vuestros
ojos cuando estabas en Egipto, y también como lo hizo cuando estabas en
el desierto. Has visto como El Señor te llevo... ¿y como lo hizo?...
¡Como un hombre lleva a su hijo...!!
Por todo este camino... El te trajo.
Sí.. El te trajo... ¡¡si... por todo este camino!! El te trajo hasta
llegar a este lugar.
¡Sí... hasta lugar donde hoy estás!
No es bueno el abatimiento. Sabes hermano y hermana, hay una muy buena
tierra que poseer. No mires a Egipto, no mires el desierto, ni aun los
gigantes.
Hay un camino que nos espera por delante, que todavía no recorrimos, que
tu no transitaste, que yo no transité. En esta tu debilidad, en esta tu
flaqueza, en tus pocas fuerzas, encontrarás el poder que sólo el gozo de
saber que estás en el centro de su propósito te confortará y hallarás
reposo.
Entra en el reposo de aquellos que reposan de todos sus afanes.
Hay una copa que debemos ir tomando.
Es tu copa es mi copa.
Pero yo te aseguro después que aceptes tu copa, después que yo acepte mi
copa, después que su pueblo acepte tomar la copa tal cual fue preparada
con sumo detalle para cada uno de los suyos, Su gloria se hará
manifiesta .
Su maravillosa gloria será por cubierta a todo su pueblo.
Dios te bendiga
JUAN CARLOS FARIA |