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“ Q
U E D I O S T I E NE S ”
Por Juan Carlos Faría
De acuerdo
a la posición que tomamos en la vida y donde tengamos apoyados los pies de
nuestro corazón, esa será la visión que nos forjaremos como meta en nuestra
existencia.
Y tomado
esto desde el punto de vista espiritual, lo primero que deberíamos conocer
de nosotros mismos, es que pensamos o creemos acerca de Dios, ya que partir
de este concepto que tenemos formado, que nos han formado, o que hemos
dejado que las circunstancias u otros nos formen, saldrán todas nuestras
apreciaciones y consideraciones para con Dios, para con nuestra vida
espiritual y también por lógica consecuencia, para nuestra vida social.
Sería muy
interesante hacernos esta pregunta:
¿Qué Dios
tengo?
¿Cual es
el conocimiento al que has llegado? Porque de acuerdo a lo que tienes, es lo
que darás. ¿La razón?, sólo se puede dar lo que uno tiene. No olvides lo que
dije al principio, la formación que tenemos es por lo que conocemos y este
conocimiento viene de conceptos propios imaginarios o no, y también por
conceptos recibidos por parte de otros de acuerdo a los que ellos creen
saber o tener de como es Dios. Todos son admitidos y los recibimos a través
de nuestra vida. Digo que son admitidos o válidos ya que a veces tiene
fundamentos que las circunstancias los hacen parecer como comprensiblemente
válidos a la luz de lo experimentado, pero no digo que siempre sean
correctos.
Yo creo
que la pregunta que tal vez deberíamos hacernos es: ¿Cuál es mí conocimiento
de acuerdo a la perspectiva que viene a través de la enseñanza del Espíritu
Santo de Dios, ya que su palabra nos dice que Su Espíritu es el único que
conoce lo profundo del hombre y de Dios.
Y cómo ha
sido esa revelación. ¿Tu Dios es lleno de juicio y escarmiento que creó el
hombre a su imagen para que el día en que pecó errando el cometido que Dios
tenía para él, lo condenó a la destitución eterna de la gloria de Dios?
Acaso es
Aquel que envió prescripciones para que los hombres pudieran vestirse de
cierta forma, hablar de cierta forma, orar de cierta forma, hacer el culto
de cierta forma, o pensar y actuar de cierta forma.
A lo mejor
tu Dios es Aquel que hace nuevas todas las cosas pero que El no cambia.
Que convierte desiertos en ríos. Que al que dice ver lo llama ciego, y al
que es ciego le dice: “es mi siervo”.
Que lo que
al hombre llama justicia lo considera sucio y al que es fuerte y entero en
su justicia propia no oye, pero escucha y le gusta estar con el quebrantado
de corazón y el necesitado.
¿Es tu
Dios el que no juzga lo de afuera pero escudriña cada intención del corazón,
conociendo de lejos los pensamientos? Es Aquel que admite en su Santo Monte
al limpio de manos, al de corazón puro y al que no consiente reproche
alguno contra su vecino.
¿Cual es
el Dios que conoces? ¡Porque así será el Dios que vivirás! ¡Es el Dios
que requerirás de otros! y el que aún otros verán en ti. ¿Te
preguntas porqué? Simplemente… porque ese es Tu Dios.
Pero…
¿como es Dios? ¿Cuál es la esencia de la imagen de Dios que se mostró al
mundo? ¿Cómo fue su expresión? Porque si Dios se ha mostrado al mundo de
alguna forma o de distintas maneras, entonces ese ha sido el verdadero Dios.
Posiblemente si por un momento contemplamos los cielos en una noche diáfana
y serena en medio del campo, escuchando el silbo apacible del silencio, tu
corazón te lo dirá.
¿Y si
posas tus ojos en el mar y ves que se detiene en sus orillas por la orden
del altísimo? Acaso El no te responderá.
Presta
atención a un valle lleno de flores o a las gallardas montañas ¿Qué Dios se
te muestra?
Si
contemplamos la naturaleza que el creó para que habitáramos y nos gocemos en
ella, ¿cual habrá sido su intención para todos los hijos de los hombres
creados hasta ahora y nacidos en El?
Mira a un
corderito o un niño tomando la leche de su madre. Deja que te acaricie la
fresca brisa en la mañana de un día soleado, escucha el canto de la tierra
seca cuando recibe las primeras gotas de lluvia sobre la su piel agrietada
por el sol. ¿Escuchaste el despertar de los pájaros por la mañana dando la
bienvenida al nuevo día? Supiste como se alimentan y quien los guarda por
las noches.
¿Has visto
un amanecer o un ocaso escuchando Su voz mientras al alba decía, despierta y
al atardecer ven?
Pregúntales a las aves migratorias como conocen la ruta escondida en los
cielos para cada año ser guiadas por su Creador, y ellas quizá tengan la
respuesta.
Así
podríamos seguir por largas horas sobre esto y cada distinta flor se lo
gritaría a otra distinta flor, una mañana a otra se lo declararía, el sol
del amanecer al mismo sol del ocaso, la luna menguante a la creciente,
Júpiter a Saturno, la constelación de Orión a la Osa Mayor, cada Ángel a su
semejante y estos a los Querubines y Serafines.
Pero si
esto no es suficiente contemplando lo creado por Dios, su palabra en el
libro a los Hebreos nos dice en 1:3.
“El
(Señor Jesús) es el
resplandor de su gloria y la expresión exacta de su
naturaleza,
y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a
cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en
las alturas”
Si en su
corto tiempo aquí en la tierra El señor nos mostró el resplandor, el
relámpago, el fogonazo (dice el original) de su gloria ¿Qué gloriosa
revelación nos espera por la eternidad a los hijos? ¿Con que nos estará
esperando el Padre?
Dice
también el libro a los Hebreos que Jesús es la sustancia, la esencia, el
compuesto de la naturaleza de Dios, el que lo vio y escuchó a El, ha visto
al Padre.
El Apóstol
Juan nos dice en su Evangelio capítulo 1: Y aquel verbo fue hecho carne. La
esencia, la sustancia de Dios el Padre, se hizo carne y vimos su gloria.
Si quieres
puedes gritarle… ¡Pero dime Apóstol Juan! ¿Como era? dímelo por favor
Juan.
Y el
Apóstol nos responde diciendo: lleno de gracia y de verdad.
Nos manifiesta que la gracia y la verdad vinieron, se generaron, se
quedaron, llegaron, nacieron, resaltaron, se divulgaron por medio de
Jesucristo.
A partir
de Jesús la gracia y la verdad se quedaron en esta tierra, son el patrimonio
de los cielos entregado a los hombres. Y nos dice que de esa plenitud hemos
tomado y recibido todos. A Dios nadie lo vio jamás el unigénito Hijo de
Dios Jesús lo dio a conocer.
¿Que Dios
tienes?
¿Que Dios
te ha sido mostrado y quien te lo reveló?
Las
circunstancias, los hombres, la doctrina, la idea de Dios que tiene el
hombre como suya, la imaginación, los sueños de que debe ser de esta forma o
de otra forma, los pensamientos, los caminos que caminaste,.
¡Lo creado
habla de EL si tienes oídos para oír!
Su palabra
dice: que los cielos cuentan su gloria ¿los has escuchado hablar? Los
profetas también lo han dicho, pero la mayor manera de hablar, la mas clara,
la mas hermosa ha sido por medio de Jesucristo y por su Espíritu, porque el
Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor hay libertad y ya no
se está mas en esclavitud.
¿Cuál es
tu Dios?
Porque
según la revelación de Dios que poseas así vivirás para ti, así serás para
otros, así lo mostrarás al que lo quiera ver en ti.
¿Dios de
Amor o de rencor para con el hombre?
¿Dios de
gozo o de tristeza?
¿Dios de
Perdón o de condenación?
¿Dios que
calla de amor o de difamación?
¿Dios
fiel?
¿Dios
verdadero?
¿Dios de
Paz o de contienda?
¿Dios de
Justicia en la sangre del Cordero o de juicio y justicia propia?
Abel de
acuerdo al Dios que tenía ofreció mejor ofrenda que Caín. Creyó Enóc que
podía caminar con El, y lo hizo.
Noé de
acuerdo al Dios que tuvo, construyó un arca y todavía nunca había llovido
sobre la tierra.
Abraham
salió de su tierra sin saber donde iba porque estaba seguro de su Dios.
Y que no
hablar de Isaac, Jacob, José, Moisés, Josué (Yo y mi casa serviremos a
Jehová), David, los profetas y tantos otros que hicieron de sus vidas una
constante búsqueda de la revelación del Dios que querían tener en sus vidas.
El Apóstol
Pablo nos dice en su epístola a los Filipenses que él dejaba todo atrás por
poder alcanzar a Aquel que lo había alcanzado a él, con el fin de conocerle.
¿Qué DIOS
TIENES?
Ya que el
Dios que tú tienes, es al Dios que servirás, el Dios que Adorarás y éste
será, al fin de cuentas, el Dios que mostrarás a otros, el cual será visto a
través de ti.
Dios te
bendiga
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