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A
manera de homenaje, presentamos a continuación una breve reseña de la
vida, obra y ministerio, del Reverendo Robert Edward Miller institutor de
lo que hoy conocemos como la “visión Peniel” en la República Argentina.
Un 27 de marzo de 1917, el pueblo de Alsea, Oregón, Estados Unidos de
Norteamérica, vio nacer un varón, que luego sería usado en gran manera por
Dios en la Argentina.
En la ciudad de Mendoza, después de un largo tiempo de oración y, en un
lugar tan especial como un altillo, tuvo una visitación soberana del
Altísimo, que habría de marcar a fuego su ministerio, de cuyos frutos hoy
conocemos y disfrutamos. Corría el año 1948, comienzo de la Obra Peniel en
Argentina.y ya estaba a su lado su esposa Leonor.Mas tarde en la ciudad de
City Bell, Dios volvió a visitarlo junto a un grupo de estudiantes y
profesores de un instituto bíblico. Era el año 1951. Allí Dios, anunció
que vendría a esta nación en una forma especial y gloriosa. Este anuncio
tuvo su cumplimiento en la campaña de Tommy Hicks en el año 1954, que
impactó a Argentina como nunca antes había sucedido. Hubo sanidades y
conversiones por miles y la Sociedad Bíblica agoto su stock de Biblias,
tal fue la avidez de la gente por conocer la palabra de Dios-
También
muchas palabras proféticas dadas en ese tiempo son una realidad hoy; como
por ejemplo que los cines y teatros se transformarían en templos de Dios y
que desde Argentina, se extendería un fuego de Dios que abrasaría muchas
naciones.
Estos sucesos, ya conocidos por muchos, fueron escritos por el Doctor
Miller en su libro “Tu Dios Reina” y “La llama Ardiente”,
traducido en varios idiomas y conocido en el mundo hispano parlante con el
titulo de: “Secretos del Avivamiento en Argentina” Asimismo, fue el
autor de varias obras que aún no fueron traducidas al idioma español.
En el año 1954, se radicó en Mar del Plata, haciendo en esta ciudad la
iglesia cabecera de la obra Peniel en Argentina, de la cual saldrian las
demas obras, como el Instituto Bíblico, y posteriormente, el hogar “Los
Pinares” para niños huérfanos y la Iglesia Peniel del lugar.
También llevó a cabo campañas evangelísticas en varias ciudades, que
concluyeron por ese entonces, con el nacimiento de otras Iglesias.
Ya por ese entonces, el Instituto Bíblico de Mar del Plata proporcionaba
los primeros frutos de pastores que abrían nuevas obras en ciudades como
Buenos Aires, Tandil, Tucumán, Necochea,
Lobería, etc. que permanecen hasta hoy.
A partir de 1974 intensifica su obra misionera, viajando durante siete
años y recorriendo mas de treinta naciones en todo el mundo.
Finalmente en 1980, se radica en Atlanta, Georgia, Estados Unidos donde
establece y pastorea una Iglesia. Residió allí durante dieciocho años,
mientras realizaba permanentes viajes al exterior donde tomo amplios
contactos con la comunidad china, a la cual ministró hasta sus últimos
días.
Regresó a Argentina en diciembre de 1998 a los 81 años de edad, y en plena
fortaleza de espíritu, prosiguió su tarea con toda fidelidad, ministrando
a iglesias, pastores y siervos de Dios. En octubre del año 1999, fue
partícipe de una nueva visitación de Dios en el Seminario Bíblico de
González Catán, provincia de Buenos Aires. A lo largo de su vida, tuvo el
privilegio de participar de siete avivamientos en los que Dios renovó su
iglesia en toda la tierra, incluyendo el del doctor Charles S. Price y
Aimee Semple MacPherson.
Su experiencia y profundo conocimiento de las escrituras así como el
acompañar de la Presencia de Espíritu Santo en su vida personal, trajeron
renovación espiritual y enriquecimiento a multitudes que desearon una mas
profunda relación con Dios Padre.
Este es el reconocimiento a un genuino “varón de Dios”, quien nunca buscó
honores ni aplausos para si mismo, y siempre enseñó a aquellos que
tuvieron el favor de compartir con él, a amar al Señor Jesús por sobre
todas las cosas.
Este Jesús con el que caminó y a quién amó apasionadamente, lo llevó a la
patria celestial el día 1° de noviembre del año 2001.
Aquellas miles de personas que fueron “afectadas” por su ministerio
alrededor del mundo, y cuyas vidas fueron transformadas por la Presencia
de Dios que moraba en su vida, decimos hoy, como aquellos niños del Hogar
“Los Pinares” solían llamarlo, ¡papi! ¡Muchas gracias!.
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