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MI HOGAR

Mi nombre es Raul Sanchez, nací en un hogar normal, mi mamá, Haydee, una mujer de un corazón gigante, da lo que no tiene; mi papá, Raúl, que murió cuando yo tenía 17 años, él era marino mercante, un tipo buenísimo y con mucha onda, y mi hermana menor Mari, de 26 años, una chica muy copada.

MI NIÑEZ

Mi infancia fue tranquila y divertida, a pesar de que no reinaba la abundancia tengo lindos recuerdos; luego, cuando tenía 8 años nos mudamos a otra casa, siempre alquilando, y comencé a concurrir a un club del barrio,  quedaba a 2 cuadras de casa, fuí para jugar al fútbol en las infantiles.

EL CLUB

A pesar de la corta edad era muy independiente ( puede ser por que mi papá viajaba mucho), a los 13 años estaba todo el día en el club, llegaba a la 1:30, me sentaba en la puerta esperando que mis amigos terminen de comer y vengan. Allí empecé a fumar, solo lo hacía los fines de semana cuando íbamos a bailar, "uno parece más canchero", pero al poco tiempo se hizo una costumbre diaria.

En el club había una barrita de pibes "los grandes",  les decíamos así porque ellos eran de 20 años. Los grandes, no solo fumaban cigarrillos, sino que también consumían diversas drogas. Nuestra barrita tenía buena relación con ellos, pero nosotros éramos "los pendejos" para ellos y cuando fumaban o tomaban se apartaban de nosotros a otro lugar. Los veíamos, los espiábamos, hablábamos cuando regresaban, pero nosotros de eso "NUNCA". Hasta que llegó el día que fumaron delante nuestro y salió la pregunta: ¿quieren fumar? al principio no les va a hacer nada, después de 2 ó 3 veces sí, dijo uno. Probé por primera vez, pero me quedé pensando en la próxima vez, porque no me causó mucho efecto. Llegó esa segunda vez y la tercera y empecé a fumar todos los fines de semana para ir a bailar o salir, pero después de un tiempito ya fumaba todos los días. Junto a la marihuana, llegaron sus amigos, la cocaína, el LSD, jarabes, pastillas de todo tipo y la cerveza era el jugo diario para acompañarlas.

HISTORIA

Mi mente había cambiado, mi manera de vivir era distinta, solo me relacionaba con gente como yo, los demás eran todos "CARETAS", uno comienza a moverse sólo en ese círculo, la policía se transforma de un día para otro en el enemigo. Tenía la habilidad para que se me pegue lo ajeno, no tenía control de nadie, llegaba del colegio (cuando iba) comía rápido y desaparecía todo el día, regresaba a la noche y me iba a acostar, así era cada día. Levantarme al día siguiente era terrible, una angustia muy grande sentía en el estómago, la cabeza me explotaba, pero tenía que seguir "viviendo".

Muchas cosas vivía cada día, la policía siempre nos paraba y nos revisaban, una vez lo hicieron 3 veces en el mismo día, cuando nos encontraban con algo nos llevaban para la comisaría, asentaban nuestros datos y había que esperar que algún conocido nos retire, siempre zafábamos porque éramos menores.

Un par de veces en el Fuerte Apache casi me matan, estaba con otro, fuimos a buscar merca (cocaína) y de atrás de unas columnas se aparecieron dos personas drogadas con pastillas con un palo cada uno y nos quisieron sacar lo que habíamos comprado, siempre en ese lugar esperaban a los que compraban en ese edificio para robarles, pero pudimos salir a salvo. Era muy inconsciente, entraba al Fuerte Apache a cualquier hora, ese día era muy tarde.

MI ESTADO

Poco antes de cumplir los 17 años lo único que sentía era un gran vacío en mi interior, nada ni nadie lo podía llenar, las drogas, el dinero, ya no me daban alegría, pero no podía estar "careta" (sin drogarme) porque no quería pensar en nada. Muchas veces me esforcé por dejarlo todo, pero sin resultado.

No veía ninguna solución para mi vida, mi pensamiento era "voy a tener que vivir siempre así, no me queda otra", por las noches, sin que nadie lo supiera, cuando me acostaba abrazaba la almohada fuerte y lloraba desconsolado, el llanto salía de lo profundo de mi corazón, cada noche me pasaba lo mismo, no encontraba ninguna solución para salir del pozo en el que me encontraba que cada vez era más profundo.

UN AMIGO

Apareció en la esquina donde parábamos un amigo, éste era muy descontrolado, se le había infectado la sangre por picarse (inyectarse),  una vez había ido a buscar merca a Bolivia; nosotros estábamos en la esquina tomando y fumando;  él se bajó del Falcon, nos saludó, y cuando le convidamos no probó nada, ni cigarrillos comunes fumaba, empezó a hablar de Jesús, algunos lo cargábamos, después de un rato nos saludó y dijo: me tengo que ir a la iglesia; yo, no podía creer que no había tocado nada de drogas, porque muchas veces quise dejar todo y no pude.

LA SOLUCIÓN

Éste amigo pasaba siempre por la esquina. Un día, cuando estacionó el Falcon, 5 de nosotros nos metimos en su auto, estábamos drogados, algunos con pastillas y alcohol, él nos pedía que nos bajemos de su auto porque se tenía que ir, nosotros nos reíamos y le decíamos que nos lleve de parranda y como no hubo manera de bajarnos del auto, se subió, arrancó y después de algunas cuadras estacionó, se bajó y entró a la iglesia donde asistía. Nosotros nos miramos unos a otros y dijimos: ¿ahora que hacemos? ¿lo esperamos o nos volvemos caminando?, al segundo, 2 de los que estaban en el auto nos gritaban de la esquina ¡vamos, volvamos a la esquina! y comenzaron a caminar, nosotros, los 3 que quedamos en la puerta de la iglesia dijimos: "entremos, total no nos conoce nadie" y después nos volvemos en auto.

Entramos y nos sentamos en la última fila, todos cantaban y aplaudían, nosotros mirábamos, hasta que un predicador comenzó a decir: Vos que estás angustiado, que estás atrapado por las drogas, que tenés un vacío en tu interior, Jesús te ama y quiere ayudarte (no puedo escribir todo el mensaje del predicador) pero DIOS que nos conocía NOS HABLÓ y cuando el predicador preguntó quienes necesitaban a Jesús, los 3 levantamos las manos. Gloria a Dios.

HOY

Entregué mi vida a Jesús el 16 de diciembre de 1986, mi vida cambió por completo, hoy puedo decir que soy feliz, que el vacío interior que tenía fue lleno por él, pasé por muchas situaciones, buenas y malas, pero Jesús, Mi Fiel Amigo, siempre estuvo a mi lado, jamás me abandonó, puedo contar miles de bendiciones que recibí desde ese día hasta hoy, las palabras no alcanzan para agradecerle todo lo que hizo y hace por mí. Solo puedo decir: GRACIAS SEÑOR

Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino,
    Sin hallar ciudad en donde vivir.  Hambrientos y sedientos,
    Su alma desfallecía en ellos.  Entonces clamaron a Dios en su angustia,
    Y los libró de sus aflicciones.  Los dirigió por camino derecho,
    Para que viniesen a ciudad habitable.  Alaben la misericordia de Dios,
    Y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque sacia al alma menesterosa,
    Y llena de bien al alma hambrienta. Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte,
    Aprisionados en aflicción y en hierros,  Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Dios,
    Y aborrecieron el consejo del Altísimo. Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones;
    Cayeron, y no hubo quien los ayudase.  Luego que clamaron a Dios en su angustia,
    Los libró de sus aflicciones;  Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte,
    Y rompió sus prisiones. Alaben la misericordia de Dios,
    Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.  Porque quebrantó las puertas de bronce,
    Y desmenuzó los cerrojos de hierro.

SALMO 107:4-16

 

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