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El Tabernaculo de Moises
Por Mariano Pierini
Capitulo 6   - Final -

 

La tribu de Leví:
 

(Números 18:6) ”He aquí, yo mismo he tomado a vuestros hermanos, los levitas, de entre los hijos de Israel, son un regalo para vosotros dedicados al Señor, para servir en el ministerio de la tienda de reunión”
 

Después de los patriarcas, Dios escoge a Israel de entre las naciones para ser una nación de sacerdotes (Ex. 19:6) Por su constante desvarío, Dios escoge de entre las tribus a la tribu de Leví para ocuparse de todo lo concerniente al tabernáculo.

Llamamiento:

Leví fue hijo de Jacob y Lea (Gn. 29:34), su nombre significa unido. Aún cuando su padre profetizó sobre su manera de ser (Gn. 49:5) ya Dios le había tomado en cuenta para otro propósito. El libro de Hebreos dice que estaba en los lomos de Abraham cuando éste diezmó a un sacerdote (He. 7:9-10).

Cuando el pueblo de Israel está adorando a otros dioses en el desierto, Moisés, reta al pueblo a expresar que están de parte suya uniéndose a él. Los primeros en demostrar su celo fue la tribu de Leví (Ex. 32:26). Es esta acción la que hace que Dios decida sustituir a los levitas por los primogénitos (Nm. 3:12). Como el número de primogénitos era superior al de los levitas hubo que pagar un precio de cinco ciclos de plata por cada primogénito (Nm. 3:49). Esta figura nos habla del precio que Cristo pagó para que fuésemos tomados en cuenta, no fue con sangre de animales, oro o plata que fuimos redimidos sino con la sangre preciosa de Jesús   (1 P. 2:8).

Leví tuvo tres hijos: Gerson, Coat y Merari (Gn. 46:11, Nm. 3:17). Son estas tres familias a quienes Dios delega el cuidado del tabernáculo. Montar y desarmar la tienda, transportar los muebles, velar por el mantenimiento y asistir a los sacerdotes fueron entre otros, sus deberes.
 

Responsabilidades:


Los levitas empezaban a desempeñar su servicio a la edad de 30 años (Nm. 4:3). Esta edad es significativa pues a esta edad Jesús empezó su ministerio. Lo que nos ejemplifica, es la madurez que se debe alcanzar para ejercer un privilegio de esta naturaleza. Razón tenía el apóstol Pablo al decir que dentro de los requisitos para nombrar a un anciano supervisor (Obispo) está, que no sea un neófito (1 Ti. 3:6). Es importante considerar que las personas que ejercen cualesquiera de los privilegios, haya alcanzado cierta madurez, en las cosas espirituales, principalmente ser nutrido con la sana doctrina, ungido, de buen testimonio, etc.

Los levitas acampaban alrededor del tabernáculo. Esto indica que estaban dedicados al servicio de la tienda (Nm. 1:53). A cargo de ellos estaban los utensilios del tabernáculo (Nm. 1:50). Primeramente ingresaban  los  sacerdotes y cubrían los muebles más sagrados, inmediatamente los Coatitas transportaban los mismos. Los Gersonitas se ocupaban de las cortinas y cubiertas mientras que los Meraritas transportaban todo lo externo, tablas, estacas, etc. (Nm 4:15-31).
 

Los levitas debían estar bajo la vigilancia o supervisión de Aarón y sus hijos (Nm. 1:32 RV 1995). Esto nos habla de que eran hombres bajo autoridad. Reconocían el ministerio de quienes les cubrían. Los levitas eran asesorados y supervisados, lo cual constituía una garantía para ellos, pues guiaban en el cumplimiento de sus funciones. Los hijos de Aarón por ejemplo, murieron por haber ofrecido fuego extraño (Nm. 3:4).

Cuando los levitas alcanzaban la edad adulta y tenían la edad de cincuenta años, ayudaban a sus compañeros. De igual manera los que han servido con anterioridad y lo han hecho bien, deben ocuparse en la capacitación de quienes están principiando.
 

Sostenimiento y remuneración:
 

A los levitas no se les concedió territorio alguno, sin embargo, vivían en ciertas ciudades. El Señor mismo había prometido que El sería su herencia (Nm. 18:20). Era Dios mismo, utilizando al pueblo quien se ocupaba del sostenimiento de los sacerdotes. Estos tenían derecho a ciertas porciones de las ofrendas (Lv. 6:25; Nm. 18:8-14). Así mismo, los sacerdotes recibían el diezmo de todo el producto de la tierra (Nm. 18:21-24). A pesar de todo, ellos mismos diezmaban de todo lo que recibían (Nm. 18:26).

El apóstol Pablo en el nuevo testamento habla del derecho que tienen los ministros que predican el Evangelio de cosechar lo material (1 Co. 9:7-14) sin embargo, algunos no han guardado el equilibrio en lo que a su sostenimiento se refiere (Ez. 34:). Pablo por aparte, podía decir con libertad: Yo de nada de esto me he aprovechado (1 Co. 9:15).


Finalmente, Números 18:31 dice que los levitas tenían remuneración a cambio de su servicio. Los ministros y quienes les ayudan, son dignos no solo de un salario (Mt. 10:10) sino que serán instrumentos útiles al Señor para cumplir sus propósitos y según cumplan con lo que les fue encomendado, así serán galardonados por quien les llamó (1ª Ti. 4:7).

Bibliografía:

El Tabernáculo                                Editorial:  Vida                Autor: Elsie  F. Blattner

El Tabernáculo en el desierto         Editorial: Cristiana s.r.l.  Autor: Fanny M. Goff

Cristo en el Tabernáculo                Editorial: Clie                   Autor: A.B.Simpson

Cristo el verdadero Tabernáculo    Copyright 1950               Autor: A.B.De Roos

Los dibujos e imágenes ,fueron  tomadas de varias páginas de internet.

 

FINAL

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