La tribu de Leví:
(Números
18:6)
”He aquí, yo mismo he tomado a vuestros hermanos, los
levitas, de entre los hijos de Israel, son un regalo para vosotros
dedicados al Señor, para servir en el ministerio de la tienda de
reunión”
Después
de los patriarcas, Dios escoge a Israel de entre las naciones para ser
una nación de sacerdotes (Ex. 19:6) Por su constante desvarío, Dios
escoge de entre las tribus a la tribu de Leví para ocuparse de todo lo
concerniente al tabernáculo.
Llamamiento:
Leví fue hijo de Jacob y
Lea (Gn. 29:34), su nombre significa unido. Aún cuando su padre
profetizó sobre su manera de ser (Gn. 49:5) ya Dios le había tomado en
cuenta para otro propósito. El libro de Hebreos dice que estaba en los
lomos de Abraham cuando éste diezmó a un sacerdote (He. 7:9-10).
Cuando
el pueblo de Israel está adorando a otros dioses en el desierto, Moisés,
reta al pueblo a expresar que están de parte suya uniéndose a él. Los
primeros en demostrar su celo fue la tribu de Leví (Ex. 32:26). Es esta
acción la que hace que Dios decida sustituir a los levitas por los
primogénitos (Nm. 3:12). Como el número de primogénitos era superior al
de los levitas hubo que pagar un precio de cinco ciclos de plata por
cada primogénito (Nm. 3:49). Esta figura nos habla del precio que Cristo
pagó para que fuésemos tomados en cuenta, no fue con sangre de animales,
oro o plata que fuimos redimidos sino con la sangre preciosa de Jesús
(1 P. 2:8).
Leví tuvo tres hijos:
Gerson, Coat y Merari (Gn. 46:11, Nm. 3:17). Son estas tres familias a
quienes Dios delega el cuidado del tabernáculo. Montar y desarmar la
tienda, transportar los muebles, velar por el mantenimiento y asistir a
los sacerdotes fueron entre otros, sus deberes.
Responsabilidades:
Los levitas empezaban a desempeñar su servicio a la edad de 30 años (Nm.
4:3). Esta edad es significativa pues a esta edad Jesús empezó su
ministerio. Lo que nos ejemplifica, es la madurez que se debe alcanzar
para ejercer un privilegio de esta naturaleza. Razón tenía el apóstol
Pablo al decir que dentro de los requisitos para nombrar a un anciano
supervisor (Obispo) está, que no sea un neófito (1 Ti. 3:6). Es
importante considerar que las personas que ejercen cualesquiera de los
privilegios, haya alcanzado cierta madurez, en las cosas espirituales,
principalmente ser nutrido con la sana doctrina, ungido, de buen
testimonio, etc.
Los
levitas acampaban alrededor del tabernáculo. Esto indica que estaban
dedicados al servicio de la tienda (Nm. 1:53). A cargo de ellos estaban
los utensilios del tabernáculo (Nm. 1:50). Primeramente ingresaban los
sacerdotes y cubrían los muebles más sagrados, inmediatamente los
Coatitas transportaban los mismos. Los Gersonitas se ocupaban de las
cortinas y cubiertas mientras que los Meraritas transportaban todo lo
externo, tablas, estacas, etc. (Nm 4:15-31).
Los
levitas debían estar bajo la vigilancia o supervisión de Aarón y sus
hijos (Nm. 1:32 RV 1995). Esto nos habla de que eran hombres bajo
autoridad. Reconocían el ministerio de quienes les cubrían. Los levitas
eran asesorados y supervisados, lo cual constituía una garantía para
ellos, pues guiaban en el cumplimiento de sus funciones. Los hijos de
Aarón por ejemplo, murieron por haber ofrecido fuego extraño (Nm. 3:4).
Cuando
los levitas alcanzaban la edad adulta y tenían la edad de cincuenta
años, ayudaban a sus compañeros. De igual manera los que han servido con
anterioridad y lo han hecho bien, deben ocuparse en la capacitación de
quienes están principiando.
Sostenimiento y
remuneración:
A los levitas no se les
concedió territorio alguno, sin embargo, vivían en ciertas ciudades. El
Señor mismo había prometido que El sería su herencia (Nm. 18:20). Era
Dios mismo, utilizando al pueblo quien se ocupaba del sostenimiento de
los sacerdotes. Estos tenían derecho a ciertas porciones de las ofrendas
(Lv. 6:25; Nm. 18:8-14). Así mismo, los sacerdotes recibían el diezmo de
todo el producto de la tierra (Nm. 18:21-24). A pesar de todo, ellos
mismos diezmaban de todo lo que recibían (Nm. 18:26).
El
apóstol Pablo en el nuevo testamento habla del derecho que tienen los
ministros que predican el Evangelio de cosechar lo material (1 Co.
9:7-14) sin embargo, algunos no han guardado el equilibrio en lo que a
su sostenimiento se refiere (Ez. 34:). Pablo por aparte, podía decir con
libertad: Yo de nada de esto me he aprovechado (1 Co. 9:15).
Finalmente, Números 18:31 dice que los levitas tenían remuneración a
cambio de su servicio. Los ministros y quienes les ayudan, son dignos no
solo de un salario (Mt. 10:10) sino que serán instrumentos útiles al
Señor para cumplir sus propósitos y según cumplan con lo que les fue
encomendado, así serán galardonados por quien les llamó (1ª Ti. 4:7).
Bibliografía:
El Tabernáculo
Editorial: Vida Autor: Elsie F.
Blattner
El Tabernáculo en el desierto Editorial:
Cristiana s.r.l.
Autor:
Fanny M. Goff
Cristo en el Tabernáculo
Editorial: Clie Autor: A.B.Simpson
Cristo el verdadero Tabernáculo
Copyright 1950 Autor: A.B.De Roos
Los dibujos e imágenes ,fueron
tomadas de varias páginas de internet.
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